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El Blog de Manuela Trasobares

La vio-lenta agonía del capitalismo

La vio-lenta agonía del capitalismo

Escena del espectáculo "Trasobarismo en Estado Puro"

El capitalismo es, en estos momentos, como un difunto al que están inyentando un revitalizante esporádico. Los efectos de esta droga hacen que parezca resucitar y las plañideras propagan la noticia: no había muerto, sólo fue un susto. Sin embargo, pereció.

El exceso de producción ofertada y la imposibilidad por parte de la demanda de absorverla, así como la financiación a crédito de lo ya adquirido mataron un sistema enfermo ya desde su nacimiento. Pero las clases que han sustentado sus privilegios en la posesión del capital difícilmente querrán firmar el certificado de defunción. Cuando acabe el efecto de las inyecciones probarán otro método: la destrucción.

Si el capitalismo basa su continuidad en la demanda constante y ésta está saturada no habrá otra salida en sus mentes perversas que destruir para volver a fomentar una demanda masiva. Es más, esta salida se está incitando ya, pues saben que las actuales medidas serán provisionales.

En cierto modo, la evolución de este siglo puede tener ciertas similitudes con el anterior. No olvidemos que la salida del crack de 1929 no vino dada por las medidas keynesianas, sinó por la II Guerra Mundial, que empezó en España en 1936. Solamente la demanda que generó una Europa devastada permitió al capitalismo iniciar una nueva etapa.

Probablemente la III Guerra Mundial haya empezado también, aunque la lejanía de su escenario no nos permita concienciarnos de ella. La inversión en armas y el control de los principales yacimientos petrolíferos del planeta en la invasión de Iraq han permitido al capitalismo mantener el tipo durante unos años y ensayar una guerra rentable.

La mayoría de economistas coinciden en señalar que no estamos ante el fin del capitalismo, sinó ante una revisión profunda de sus planteamientos. Personalmente, no creo que sin un cataclisma sea posible esta continuidad.

Acuñar moneda de baja calidad ha sido para muchos imperios la antesala a su caída o a una gran invasión sufrida o iniciada para mantenerse. Las inyecciones de liquidez a las entidades bancarias son una creación de dinero falso, no basado en riqueza real, con el agravante que en los años venideros habrá que pagar la deuda pública que genera esta ficción. En los imperios de épocas anteriores el proceso consistía en acuñar moneda con metales preciosos de baja calidad sin disminuir su valor corriente. Ahora lo llaman inyecciones de liquidez, que para colmo se quedan los bancos para recapitalizarse y comprar a su vez deuda pública, sin que nunca lleguen al ciudadano.

Cualquier cosa antes que admitir la muerte.

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