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El Blog de Manuela Trasobares

¿A quién hay que salvar?

 El gobierno norteamericano y el español, van a rescatar a bancos e inmobiliarias para evitar, en teoría, que la crisis se agrave. Sin embargo no atienden a que este rescate de colosos se hará a costa del contribuyente, del trabajador que ya ha está pagando un precio excesivo por simplemente tener una vivienda y que es quien realmente necesita un salvavidas.

 

En una entrevista publicada  por efe, el nobel de economía Joseph Stiglitz, sitúa el dispendio de la guerra de Irak como una de las causas fundamentales de la actual crisis financiera, que, según declara, se encuentra en sus inicios. Sus declaraciones se producen en un momento histórico crucial, pues el viernes el gobierno norteamericano anunciaba la compra de los activos tóxicos para limpiar los balances bancarios y propiciar que la economía retome la senda del crecimiento. Este anuncio fue seguido de fuertes subidas en los mercados financieros mundiales que lo interpretaban como el final de la crisis, worst is over, era el lema del día.

 

Sin embargo, Stiglitz considera que la medida que debería tomar el gobierno es incentivar la renegociación de las hipotecas para evitar desahucios y bancarrotas familiares. No alude al coste que la decisión de salvar los grandes bancos de inversión supondrá para el contribuyente americano, aproximadamente una cantidad equivalente a un tercio del producto interior bruto español, un lastre con el que será difícil que su economía arranque y que puede suponer el fin del imperio norteamericano. Según Stiglitz, el ciudadano medio debería estar muy preocupado.

 

Durante la época del presidente Aznar, se fomentó una estrecha relación con EEUU hasta el punto de copiar su modelo económico, considerado entonces el mejor del mundo, de tal modo que los vicios financieros del gobierno republicano se trasladaron a nuestro país: excesiva liquidez, tipos de interés por los suelos, burbuja inmobiliaria y belicismo. Todo ello nos hace pensar que el grave problema de EEUU pueda reproducirse también en España como de hecho ya está sucediendo con cierto retraso debido a que siempre vamos por detrás del gigante en cuanto a ciclos económicos se refiere.

 

Cuando llegó al poder Zapatero, se encontró con una economía que aparentemente iba viento en popa y no tomó ninguna medida correctora, simplemente vivió de renta, asumiendo el modelo popular. Debió haber subido los tipos, puesto  freno a la especulación y fomentado la productividad industrial, la investigación y la formación. Solamente atajó la intervención en la guerra de Irak, pero no el resto de vicios. De este modo la burbuja se fue hinchando y la industria quedó abandonada a su suerte, pues parecía innecesaria para mantener el crecimiento económico. Somos un país de servicios, se decía.

 

Retomando la opinión de Stiglitz, pienso que las medidas que propone serían ideales para España. El gobierno socialista debería estar preocupado por toda una generación de jóvenes a los que se ha condenado a vivir con el agua al cuello o a perder sus casas. Sinceramente no comprendo que se destinen 3.000 millones de euros del Instituto de Crédito Oficial a salvar unas empresas inmobiliarias que hicieron un negocio desproporcionado de consecuencias imprevisibles. Vería con mejores ojos que el dinero se destinara a aliviar la deuda hipotecaria de las familias con menos recursos y de los jóvenes.

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