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El Blog de Manuela Trasobares

La compleja valoración de las elecciones.

En  el comunicado de presentación de la candidatura de Izquierda Republicana dentro de la coalición con Esquerra Unida, tratábamos de que la campaña electoral se planteara desde nuestra formación en los siguientes términos: un bloque monárquico y neoliberal constituido por PP y PSOE; otro bloque socialista y republicano constituido por Izquierda Unida, EUPV-IR en el País Valencià. Sin embargo no conseguimos que todos los candidatos jugarán claramente según esta táctica. El propio Llamazares siguió el juego americano que marcaban PP y PSOE alineándose con éste.

 

En cualquier caso, la posición de juego de nuestro candidato a la presidencia del gobierno era muy compleja dado el poder de control mediático del PP-SOE. La bipolarización de la campaña electoral por parte de los medios, con el consentimiento o la inducción del gobierno, vulnera el principio constitucional de pluralidad política y nuestros servicios jurídicos deberían ponerse manos a la obra para presentar una demanda ante el Tribunal Constitucional, como primer paso para exigir una ley electoral proporcional y presencia  en los debates.

 

Por otro lado,  creo que nos equivocamos al no plantear más claramente algunos temas. Por ejemplo, no debimos incluir en el programa electoral la propuesta de un referéndum entre monarquía o república. Debimos abogar sin concesiones por la República como única opción democrática y proponer un referéndum para escoger su presidente.

 

En cuanto a la ilegalización de la izquierda vasca hicimos mal en no denunciarla con contundencia. La actuación del gobierno en connivencia con la judicatura fue propia del franquismo. Esta opinión en absoluto está reñida con la condena sin paliativos del terrorismo. La existencia de esta lacra es una desgracia para todos, pero especialmente para los revolucionarios y los vascos, pues mina la fuerza  de sus argumentos. Pero, en mi opinión, la condena del atentado que hizo el presidente del gobierno hubiera tenido más valor si los abertzales hubieran sido una opción en las elecciones generales.

 

Desde Izquierda Republicana y desde el Partido Comunista se venía advirtiendo de que una dulcificación del discurso de IU podría provocar una trasvase de votos hacia el SOE, como efectivamente ha ocurrido. En mi opinión la debacle de ERC tiene causas parecidas. Quitaron la palabra republicana de su logotipo y lo limitaron a “Esquerra”, con lo que su identidad quedó diluida con el PSC.

 

Si en estos momentos la estrategia a seguir estuviera en mis manos, yo trataría de constituir un grupo parlamentario con ERC, desde el que iniciar una base sólida de bombardeo a la monarquía, el capitalismo y el PP-SOE, abogando por un estado federal republicano al que libremente se adhieran los pueblos. Siguiendo esta táctica podríamos llegar a acuerdos muy puntuales con el PNV y CiU, para evitar que estas formaciones otorgaran su apoyo al gobierno y reforzar la opción del republicanismo federal.

 Nuestra oportunidad más clara de cobrar protagonismo en esta legislatura vendrá cuando el gobierno proponga la reforma de la Constitución para incluir la posibilidad de que la mujer ostente la jefatura del Estado monárquico. Debemos aprovechar este debate para presentar a la corona como una institución claramente desfasada y a esta reforma como un maquillaje vergonzante. Tendremos que ser contundentes: queremos la salida de los Borbones de las instituciones y el inicio de un proceso constituyente por la República. La discriminación actual no reside en que la mujer no pueda ser jefe del Estado, sinó en que no pueda serlo cualquier ciudadano democráticamente escogido.  

La restauración monárquica que padecemos desde 1975 es similar a la que se inició en 1875, con la salvedad de que ahora los partidos del régimen se mantienen en el poder durante períodos más prolongados, tras los cuales sus líderes se retiran de la escena política y se dedican a asesorar a multimillonarios y a dar conferencias a cambio de suculentos honorarios. Es el caso de Aznar y Felipe González.  El colapso que inició la caída de aquella restauración fue el desastre de la Guerra de Cuba.

 

En la actualidad, el traspiés de la monarquía y los partidos que la apoyan sobrevendrá en cualquier momento. Fortalezcámonos para aprovecharlo, superando nuestras divisiones internas y planteando una estrategia ganadora.

 

Por la República!!

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